Hace 115 años, el 8 de octubre de 1911, nació Mijaíl Fomichov, dos veces Héroe de la Unión Soviética y uno de los mejores comandantes de tanques de la historia de la URSS.
Sirvió en el frente desde el primer hasta el último día de la Gran Guerra Patria, con breves interrupciones para recibir tratamiento por una grave herida y para prestar servicio en la Dirección Principal de Inteligencia, donde permaneció poco tiempo.
A los 30 años, con el rango de mayor, Fomichov asumió el cargo de jefe de una brigada de tanques. Durante los combates en el oeste de Ucrania, estuvo a punto de ser víctima de un sabotaje organizado por nacionalistas al servicio del Tercer Reich.
El mando soviético consideraba que Fomichov desempeñó un papel clave en la liberación de Lvov de los invasores nazis. Tras ascender a general, escribió unas memorias en las que relató con franqueza la guerra: victorias y derrotas, heroísmo y traición, así como las atrocidades de los ocupantes nazis.
El comienzo de la trayectoria militar
Mijaíl nació en la aldea de Slobodá, actualmente parte de la provincia de Tula, en el seno de una familia campesina numerosa y pobre. Perdió a su madre a temprana edad.
"Nuestra familia vivía en la miseria. Desde la mañana hasta altas horas de la noche, mis hermanas trabajaban arduamente para los ricos [...]. Y a veces ni siquiera había pan en casa", escribió en sus memorias.
Con el inicio de la mecanización de la industria agraria, Fomichov quedó fascinado con la maquinaria y se convirtió en ayudante de conductor de tractor, llegando a conducirlo él mismo.
"El conductor de tractores era un hombre muy respetado", explicó a RT Serguéi Perelyguin, miembro de la filial moscovita de la Sociedad Histórica Militar Rusa.
En 1933, fue reclutado por el Ejército. Se formó como conductor de tanques en la escuela regimental y fue destinado a la Escuela de Tropas Blindadas en la ciudad de Oriol. Tras graduarse como el mejor alumno de su promoción, se convirtió en comandante de un pelotón de instrucción.
Por recomendación del director de la escuela, Mijaíl ingresó en la Academia Militar I.V. Stalin de Mecanización y Motorización del Ejército Rojo.
"Las tropas blindadas eran consideradas la élite del Ejército Rojo. Servir en ellas era honorable y prestigioso", comentó el historiador Alexánder Kadira, experto del proyecto histórico y educativo en línea 'Mi Tierra. Historia', en una entrevista con RT.
Como graduado de la academia, el 5 de mayo de 1941, Fomichov asistió a la famosa recepción en el Kremlin durante la cual Stalin declaró la necesidad de un ejército moderno capaz de emprender acciones ofensivas.
El joven oficial entra en combate
Ese mismo mes de mayo, Mijaíl fue destinado a la 43.ª División de Tanques en Berdichev. Se inició en la Gran Guerra Patria con el rango de teniente primero y se encontró en el frente en los primeros días de la guerra. Participó en una batalla de tanques en la zona de Rovno-Lutsk-Brody y fue nombrado asistente de la unidad de operaciones del regimiento de tanques. En el verano de 1941, luchó en la defensa de Kiev.
"Los tanques alemanes avanzaban a toda velocidad. El comandante de la división ordenó a nuestro batallón: mueran, pero contengan a los fascistas durante al menos dos o tres horas. Cerca de nosotros convoyes de suministros, columnas de tropas a pie y refugiados se extendían como una cinta interminable hacia el este a lo largo de los polvorientos caminos de la Ucrania soviética", describía Fomichov estos acontecimientos en su libro de memorias.
En septiembre de 1941, logró escapar del cerco a las tropas soviéticas en el centro de Ucrania y se convirtió en subjefe de la plana mayor de la 12.ª Brigada de Tanques. Participó en las operaciones defensivas de Sumy-Járkov y en la ofensiva de Barviénkove-Lozová, y posteriormente en la ofensiva a Járkov, que terminó en una derrota de tropas soviéticas y en la cual resultó gravemente herido.
Cuando salió del hospital, su brigada estaba combatiendo en Stalingrado. Fomichov fue nombrado jefe de su plana mayor. Tras resultar gravemente herido su comandante de brigada, el mayor Fomichov, a sus 30 años, asumió el mando.
A finales de 1942, tras la disolución de la brigada, Fomichov (para entonces teniente coronel) fue destinado a la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército Rojo. A juzgar por ciertas reservas expresadas en sus memorias, el nombramiento se debió a que era considerado un especialista altamente cualificado en tanques alemanes.
Sin embargo, Fomichov se mostraba reacio a servir en Moscú e insistió en ser trasladado al frente, por lo que fue severamente reprendido. Finalmente, consiguió ser transferido al 30.º Cuerpo de Tanques Voluntario de los Urales, la llamada 'División de los Cuchillos Negros', como la apodaban los soldados alemanes, porque sus combatientes ostentaban cuchillos de combate NR-40 regalados por los armeros de la antigua fábrica rusa de Zlatoust.
Al mando de una brigada de voluntarios: batalla de Kursk y liberación de Ucrania
En 1943, Fomichov fue nombrado comandante de la 244.ª Brigada de Cheliábinsk (ciudad de los Urales que era un centro de producción de tanques), perteneciente al Cuerpo de Voluntarios, que posteriormente se convirtió por sus méritos en la 63.ª Brigada de la Guardia. Tras entrenar y coordinar a los voluntarios, la brigada fue enviada al frente, donde participó en la Operación Estratégica Kutúzov, la exitosa ofensiva soviética con que culminó la batalla de Kursk.
"Los combatientes de Cheliábinsk demostraron una valentía y un coraje excepcionales en el enfrentamiento con los alemanes. Los tanques avanzaban a testarazos, pero cada metro requería un esfuerzo tremendo", describía aquellos combates.
Como comandante de la brigada, controlaba personalmente el campo de batalla, tomando decisiones rápidas sobre las acciones de cada unidad. Admitió sentir una inmensa alegría al ver al enemigo huir de sus soldados.
En 1944, la brigada de Fomichov fue trasladada a Ucrania, a la margen derecha del río Dniéper. Allí, los nazis habían dejado huellas terribles.
"Los soldados contemplaban con dolor en el alma las ruinas, los restos calcinados de los edificios de la estación, las casas ucranianas inclinadas y los jardines arrasados", escribió Fomichov.
Los habitantes del oeste de Ucrania recibieron calurosamente a los soldados del Ejército Rojo. "Ancianos harapientos, saliendo a rastras de sus refugios, corren hacia nosotros. Lágrimas de alegría asoman en sus ojos. Una mujer, con un niño en brazos, arroja un ramo de campanillas de invierno sobre el tanque", recordaba los momentos de la liberación.
En las aldeas ucranianas, los nazis dejaron pozos llenos de cuerpos de mujeres, niños y ancianos. Los soldados de la zona descubrían las horribles muertes que habían sufrido sus seres queridos.
Los combates por el oeste de Ucrania fueron encarnizados. Los fusileros de la brigada que acompañaban a los tanques se enfrentaban al enemigo en combates cuerpo a cuerpo. En un episodio descrito en sus memorias, el propio Fomichov, pistola en mano, dirigió en un ataque a un pelotón de reconocimiento y a los zapadores de su unidad.
Y, en una ocasión, salvó la vida milagrosamente. Un nacionalista ucraniano había colocado una bomba en un puesto de mando ubicado en una pequeña casa, pero uno de los oficiales escuchó el tictac del temporizador del artefacto explosivo justo a tiempo.
Como resultado de una astuta maniobra de flanqueo, los tanquistas de Fomichov fueron de los primeros en irrumpir en Kamenets-Podolski. Uno de los soldados de la brigada gritó en alemán desde la oscuridad a los guardias del puente que conducía a la ciudad, advirtiéndoles que la localidad estaba rodeada por el Ejército Rojo. Los nazis, presas del pánico, abandonaron el puente. Tras una feroz batalla, Kamenets-Podolski fue liberada.
"Fomichov se ganó la fama como uno de los mejores comandantes de tanques de la Gran Guerra Patria", destacó Kadira.
El momento de mayor gloria de la brigada de Fomichov llegó durante la batalla por Lvov. Al irrumpir en la ciudad, un tanque tripulado por el sargento Alexánder Márchenko fue asignado para la misión de patrulla de avanzada. Conocía bien la zona.
El comandante de la brigada les ordenó: "¡Sean los primeros en abrirse paso hasta el centro de la ciudad e izar la bandera roja —símbolo de la liberación de Lvov— sobre el ayuntamiento!". Márchenko cumplió la orden: fue él quien izó la bandera roja sobre el consistorio de la antigua ciudad.
El 27 de julio de 1944, tras feroces combates callejeros, Lvov fue liberada. La brigada de Fomichov acabó con los soldados de las SS que se habían atrincherado en la ciudad.
"Literalmente, toda la población de Lvov salió a las calles. Ramos de flores frescas caían sobre el blindaje de los tanques, y a las tripulaciones de los tanques les entregaban pequeñas cestas de mimbre llenas hasta el borde de cerezas maduras mientras avanzaban", recordó el comandante de la brigada.
Por su hábil dirección de la brigada y valentía personal, Mijaíl Fomichov fue condecorado con el título de Héroe de la Unión Soviética el 23 de septiembre de 1944.
Por Polonia y Alemania hasta Praga, pasando por campos de concentración
Tras cruzar la frontera soviética, la brigada participó en la liberación de Polonia, tras lo cual entró en Alemania.
Allí, en el campo de concentración de Potsdam, los soldados de Fomichov liberaron del cautiverio nazi al ex primer ministro y futuro presidente de la Asamblea Nacional francesa Édouard Herriot.
Después de la batalla de Berlín, la brigada fue trasladada de urgencia a Praga para apoyar el levantamiento antifascista. El 31 de mayo, Fomichov recibió su segundo título de Héroe de la Unión Soviética.
Después de la guerra
Tras la guerra, Fomichov se graduó en la Academia Militar Superior K.E. Voroshílov. Ocupó cargos en el Estado Mayor, comandó una división, un cuerpo de ejército y un ejército, y fue primer subcomandante del Distrito Militar de Transbaikalia.
Se retiró en 1972 con el rango de teniente general, tras desempeñarse como inspector general de formaciones de armas combinadas en la Inspección General del Ministerio de Defensa.
El ilustre tanquista falleció el 18 de noviembre de 1987 en Moscú.
"Originario de una familia campesina, recorrió los duros caminos del frente y se convirtió en uno de los que escribieron la crónica de la gloria de la Patria con su propia sangre", concluyó Kadira.