El órgano de la longevidad que empezamos a perder después de los 30 años sin darnos cuenta

Resumen generado por IA
  • Los músculos actúan como un órgano endocrino que libera mioquinas, sustancias mensajeras que influyen en el cerebro, el hígado, el páncreas y el metabolismo.
  • La masa muscular empieza a disminuir hacia los 30 años y hacia los 70 una persona puede haber perdido hasta la mitad; cuando la pérdida es patológica se denomina sarcopenia.
  • La sarcopenia no afecta solo a mayores: puede aparecer entre los 30 y 40 años, incluso con peso normal, y la falta de actividad física es uno de sus principales factores de riesgo.
  • Es potencialmente reversible mediante ejercicio aeróbico y de fuerza dos o tres veces por semana, que puede aumentar la fuerza entre un 20 % y un 35 %, y una mayor ingesta de proteínas.

La pérdida de masa muscular suele asociarse con el envejecimiento y los cambios en la apariencia física. Sin embargo, sus consecuencias van mucho más allá de la estética: puede afectar al funcionamiento de distintos órganos y aumentar el riesgo de desarrollar problemas de salud graves. La endocrinóloga Tatiana Archákova, del Hospital Yusúpov, explicó a Lenta.ru por qué los músculos han comenzado a considerarse un auténtico 'órgano de la longevidad'.

Mucho más que fuerza y movimiento

Cuando una persona realiza actividad física, el tejido muscular libera unas sustancias llamadas mioquinas, que actúan como mensajeros entre los músculos y otros órganos, incluidos el cerebro, el hígado, el páncreas, el intestino y el tejido adiposo.

Este descubrimiento ha llevado a considerar los músculos como un órgano endocrino. Los científicos han identificado más de 650 mioquinas, aunque solo se conoce la función biológica de aproximadamente el 5 % de ellas. Las investigaciones disponibles indican que estas sustancias participan en la regulación del metabolismo de la glucosa y las grasas, influyen en el hipocampo, pueden favorecer el funcionamiento de las células nerviosas y presentar efectos antitumorales.

Según Archákova, estos hallazgos muestran que la musculatura no solo es importante para la fuerza y la estabilidad del cuerpo, sino que también puede influir directamente en la calidad y la duración de la vida.

¿Qué ocurre con los músculos después de los 30 años?

La masa muscular comienza a disminuir alrededor de los 30 años. Al principio, el proceso es lento y prácticamente imperceptible: durante la primera década puede perderse entre un 2 % y un 5 % del volumen muscular. Sin embargo, la pérdida se acelera con la edad y, hacia los 70 años, una persona puede haber perdido hasta la mitad de su masa muscular.

Aunque estos cambios forman parte del envejecimiento natural, en determinados casos la pérdida muscular adquiere un carácter patológico. Esta afección se conoce como sarcopenia y no implica únicamente una reducción de la cantidad de músculo, sino también un deterioro de su calidad, su fuerza y la capacidad física de la persona.

Entre sus consecuencias más evidentes figuran las caídas y las lesiones. Según la endocrinóloga, las personas con sarcopenia pueden presentar un riesgo de fracturas hasta 1,7 veces mayor. Las fracturas de cadera son especialmente peligrosas en edades avanzadas, ya que pueden desencadenar complicaciones potencialmente mortales.

Además, la sarcopenia puede provocar debilidad, dificultades para desplazarse y dolores crónicos de espalda o articulaciones. También está relacionada con la inflamación crónica, la resistencia a la insulina, las alteraciones del control de la glucosa y la obesidad, factores asociados con una mayor mortalidad por enfermedades cardiovasculares y otras patologías.

¿Quiénes pueden desarrollar sarcopenia?

Contrariamente a lo que podría pensarse, la sarcopenia no afecta exclusivamente a las personas mayores. También puede aparecer entre los 30 y los 40 años, incluso en individuos con un peso corporal y un perímetro de cintura normales.

Los especialistas en envejecimiento Andrea B. Maier y Robin M. Daly señalan que la falta de actividad física es uno de los principales factores de riesgo. A ello se suman una alimentación inadecuada y las fluctuaciones frecuentes de peso, ya que durante los períodos de adelgazamiento también puede perderse tejido muscular.

La enfermedad también es frecuente en personas que padecen cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además, determinados medicamentos utilizados para tratar estas patologías pueden alterar el metabolismo muscular y favorecer la pérdida de masa muscular.

Cómo detectar la sarcopenia y prevenir sus consecuencias

Para evaluar una posible sarcopenia, los médicos pueden recurrir inicialmente al cuestionario SARC-F, que permite identificar dificultades para levantar objetos pesados, caminar, levantarse de una silla o subir escaleras, así como problemas de equilibrio y caídas frecuentes.

Archákova destacó que la sarcopenia es una afección potencialmente reversible, aunque no existe un medicamento específico que permita combatirla de la manera convencional. Las principales herramientas son el ejercicio físico regular y una alimentación adecuada.

La especialista recomienda combinar entrenamientos aeróbicos y de fuerza. Según explicó, realizar ejercicio dos o tres veces por semana puede aumentar la fuerza muscular entre un 20 % y un 35 %.

La alimentación también desempeña un papel fundamental. Con la edad, la endocrinóloga aconseja elevar el consumo diario de proteínas a entre 1 y 1,5 gramos por kilogramo de peso corporal, cantidad que puede alcanzar los 2 gramos por kilogramo en casos de sarcopenia pronunciada.

La principal recomendación de la médica es no esperar a que la pérdida de fuerza se vuelva evidente. Aunque el deterioro muscular asociado al envejecimiento no puede detenerse por completo, sí es posible ralentizarlo considerablemente. Prevenir la pérdida de músculo resulta más sencillo que recuperar la masa y la fuerza una vez que se han deteriorado.