En medio de la ola de disturbios que sacuden Bolivia, el presidente del país, Rodrigo Paz Pereira declaró este sábado que su Gobierno sigue apostando por el diálogo con los sectores movilizados, si bien advirtió que la crisis tiene un límite.
"Todo tiene un límite", declaró en una entrevista con el canal argentino TN, al ser consultado sobre la situación actual de los bloqueos y protestas que afectan rutas estratégicas y el abastecimiento de combustible, alimentos y medicamentos en el país.
En ese sentido, destacó que su Administración busca "extremar todo, todos los esfuerzos desde el Gabinete, desde el Gobierno para el diálogo", señalando que la "serie de encuentros" con organizaciones sociales de este fin de semana serán claves.
"Espero que la racionalidad, no la política ni la actitud política de algunos, sino la racionalidad, sea lo que se imponga, para poder generar la normalidad y empezar a gobernar", agregó.
Paz explicó que, aunque "en algunos momentos informan como si el país estuviera convulsionado", se vive "en un ámbito de tranquilidad". Sin embargo, reconoció que los puntos más críticos se ubican en el corredor hacia Oruro, por donde ingresa combustible desde el Pacífico a La Paz. "Esos son los tramos que estamos en conflicto, no está el resto del país en conflicto", afirmó.
Al mismo tiempo, defendió las medidas económicas adoptadas desde el inicio de su gestión, asegurando que actualmente Bolivia tiene "un dólar estable" y pronosticó que este año será "un año récord en exportaciones" de agroindustria, minería y manufacturas, comparable —según dijo— a los mejores años de exportación de hidrocarburos, pese a las dificultades generadas por los conflictos políticos.
"Hemos empezado con dificultades porque hay que hacer cambios, hay que ordenar la casa, pero estos hechos políticos están frenando el crecimiento de la patria", sostuvo.
Reclamos
Desde hace más de dos semanas, Bolivia está sumida en una ola de protestas populares y bloqueos de caminos que comenzaron con reclamos al Ejecutivo por los salarios, el acceso a los combustibles y el rechazo a otras decisiones, pero que con el paso de los días se han intensificado en exigencias, intensidad y extensión.
Los manifestantes también han demandado la renuncia del presidente, Rodrigo Paz, y de parte de su gabinete, en medio de choques y acciones represivas de las fuerzas del orden.