Desde que estalló la crisis migratoria en la ciudad autónoma española de Ceuta, en el norte de África, tras el cruce desde Marruecos de más de 70.000 migrantes irregulares en solo tres días, se ha instalado una nueva polémica: ¿existe una crisis sanitaria en la ciudad?
El enclave, de apenas 84.000 habitantes, se encuentra desbordado desde el cruce masivo que se produjo los pasados días 30 y 31 de julio y sus capacidades de acogida no dan abasto.
No existe una cifra oficial de cuantos adultos permanecen aún en Ceuta, pero sí se sabe que el número de menores ascienden a alrededor de 2.500. En ese escenario muchos de ellos duermen en las calles, en recintos hacinados o bajo el techo proporcionado por iniciativas vecinales que se mueven por solidaridad.
La situación ha dado pie a la denuncia de que se ha desatado una crisis sanitaria en la ciudad, algo que niegan los responsables del Ministerio de Sanidad, asegurando que no existe en la actualidad un problema de salud pública.
Así, se dan la mano una percepción de alarma sanitaria, la opinión de los expertos negando cualquier tipo de epidemia y un desafío asistencial para atender a los cientos de personas alojados en forma precaria y, en ocasiones, insalubre.
Un enorme pico asistencial sanitario
Según las cifras oficiales que recoge Televisión Española, entre el 31 de julio y el 14 de agosto se realizaron 5.801 asistencias sanitarias a personas migrantes, además de otras 2.500 atenciones de Cruz Roja, lo que ha dado lugar a un enorme desgaste de los profesionales sanitarios de primera línea tras semanas de intenso trabajo ininterrumpido.
El mismo medio recoge que también el aumento exponencial de actividad de enfermería, en un enclave con una escasez crónica de enfermeros, que abocó a la movilización de voluntarios desde otras regiones del país.
Sin saturación hospitalaria
A pesar de esa situación, el Hospital Universitario de Ceuta no se ha encontrado saturado en ningún momento. En su último balance el 20 de agosto, el presidente del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), Javier Padilla, informó de que la tasa de ocupación era tan solo del 48 % y que solo estaban ingresados 24 migrantes.
Así, el tapón se ha concentrado en las asistencias de urgencias y en atención primaria, pero no han llegado a provocar un colapso hospitalario.
¿Epidemias?
Durante las últimas semanas también saltaron las alarmas sobre la posibilidad de que se desatara una epidemia, al trascender casos de sarna en militares, de gastroenteritis y de otras patologías entre la población migrante.
La ministra de Sanidad, Mónica García, desglosó los datos el domingo. Apuntó tres casos de tuberculosis, dos no contagiosos y uno anterior a la llegada migrante; tres casos sospechosos de varicela, que no están relacionados con la población migrante; y 450 casos de gastroenteritis controlados que estarían ligados al consumo de agua no apta para el consumo humano.
García también relató que el brote de sarna detectado es común en el país, poniendo como ejemplo que entre 2021 y 2023 se habían detectado en todo el territorio 1.529 brotes con 11.301 casos.
Además, informó de que se está poniendo en marcha un programa de vacunación con carácter preventivo, solicitando la donación de vacunas a otras regiones. Ya está previsto el envío de 45.000 dosis de triple vírica, difteria-tétanos, varicela y polio.
Padilla, por su parte, puso el acento en el esfuerzo estatal, señalando que se habían incorporado más de 90 profesionales de refuerzo desde el inicio de la crisis, que se estaban coordinando con Médicos del Mundo y Cruz Roja y que se encuentran a la espera de poder alojar a los migrantes en estructuras más seguras y salubres con mejores condiciones de higiene y saneamiento.
Crispación política
Por su parte, desde la oposición se está atacando la labor realizada por el Gobierno central, acusándole de no estar poniendo sobre la mesa todos los medios necesarios y de haber actuado con retraso.
En el debate político se han lanzado propuestas como la del confinamiento sanitario que manifestó Alberto Núñez Feijóo, líder del principal partido de la oposición, el Partido Popular, y que ha sido rechazada contundentemente por Sanidad y por los expertos.
Por parte del alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, también del PP, se llegó a solicitar el decreto de la emergencia nacional y ha estado presionando al Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez para que ponga fin a esta crisis.
Además de la atención sanitaria preocupa el acogimiento de los alrededor de 2.500 menores que se encuentran en el enclave y se negocia un plan para trasladar a una parte de ellos a varias regiones de la Península.