Los agricultores del llamado cinturón maicero estadounidense aseguran que afrontan su peor crisis en cuatro décadas debido al fuerte aumento del coste del diésel y los fertilizantes, provocado por la guerra de EE.UU. contra Irán, informa el diario Financial Times citando a representantes del sector.
Matt Bailey, productor de maíz y soja en el este de Nebraska, afirmó: "Los insumos están completamente fuera de control".
Explicó que el fertilizante 11-52-0, rico en fósforo y utilizado durante la siembra, costaba 470 dólares por tonelada hace 10 años y ahora supera los 900 dólares. John Hansen, presidente de la Unión de Agricultores de Nebraska, describió la situación como "la peor recesión financiera en el sector desde la década de 1980". Un estudio de la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense calcula que, sin ayudas gubernamentales, los productores de nueve cultivos principales perderán 31.000 millones de dólares este año y otros 32.000 millones en 2027.
La guerra en Irán ha agravado las dificultades al elevar el precio del combustible y alterar el suministro mundial de fertilizantes, mientras la ralentización del tráfico por el estrecho de Ormuz ha encarecido el diésel. El precio medio nacional en EE.UU. subió a 5,45 dólares por galón, frente a los 3,81 dólares anteriores a la guerra, según la Administración de Información Energética. Los agricultores también señalan el impacto de las guerras comerciales de Trump, que han perjudicado las exportaciones agrícolas estadounidenses, especialmente las ventas de soja a China.
"La guerra [de Irán] ha generado muchísima incertidumbre para nosotros como agricultores", dijo Pam Johnson, productora de Iowa y expresidenta de la Asociación Nacional de Productores de Maíz. A estos problemas se suman el aumento de los intereses, los costes laborales y el precio de la maquinaria agrícola, así como la sequía y las condiciones cálidas y secas en distintas zonas del cinturón maicero.
La combinación de costes elevados y condiciones meteorológicas adversas reduce las expectativas de cosechas y aumenta los precios del maíz. Los problemas de los agricultores podrían trasladarse también a los consumidores: "Esto significará definitivamente precios más altos de los alimentos", advirtió Brian Choi, director ejecutivo del Food Institute.


