Un estudiante universitario de 22 años fue abatido por la policía en el estado de Pensilvania (EE.UU.) después de llamar por error a una vivienda equivocada, según informó este martes CBS News tras comunicarse con los padres del fallecido.
Glenn Pysher, conocido entre sus allegados como 'Bubba', había pasado la noche del pasado sábado con amigos en un bar local. Más tarde, cuando el grupo decidió continuar la reunión en una casa cercana, él se dirigió solo hacia el lugar y, como cree su madre Erin Pysher, pudo haberse desorientado y terminó llamando a la puerta equivocada debido a que era una zona boscosa.
"Probablemente estaba llamando: 'Oye, déjame entrar, ¿dónde estás, qué estás haciendo?'. Y los propietarios pensaron que estaba intentando entrar en la casa y llamaron a la Policía", relató la madre.
Los propietarios de la vivienda llamaron al 911 para denunciar un supuesto intento de allanamiento. La policía llegó en la madrugada del domingo y encontró a Pysher en la parte trasera de la casa. Conforme a la Oficina del fiscal del distrito del condado de Montgomery, allí se produjo un encuentro en el que el joven recibió el disparo mortal. El Departamento de Policía local no ha ofrecido detalles sobre cómo se desarrolló ese momento y únicamente indicó que el tiroteo está siendo investigado.
Palabras de dolor
Erin precisó que, según los registros de llamadas, a las 12:32 de la noche su hijo seguía hablando por teléfono con sus amigos. A su juicio, solo unos minutos después, la policía ya estaba en el lugar y había abierto fuego. "Nada de pistola eléctrica. Nada de nada. Fuerza letal automática", denunció. También señaló que ni ella ni otros familiares habían recibido explicaciones de los agentes.
Su padre, Glenwood Pysher, afirmó: "Solo quiero que las cosas se hagan bien. Quiero conocer los hechos". "Era un buen chico", aseguró, y subrayó que "la comunidad allí lo quería, y nadie puede creer que esto le haya pasado a este joven que no le haría daño ni a una mosca".
La madre añadió que 'Bubba' acababa de matricularse en una universidad en Nueva Jersey, y ella misma iba a acompañarlo para instalarse en la residencia estudiantil. "Iba a llevarlo a la escuela y ayudarlo a instalar su habitación en la residencia. Se suponía que iba a empezar las clases el lunes", relató. "Es irreal. Ni siquiera sé cómo explicarlo. Es un sentimiento de tanta tristeza en mi corazón. No puedo, es difícil respirar", añadió.