El fiscal de distrito de Filadelfia, Larry Krasner, arremetió el martes contra el proyecto del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir un gran salón de baile en la Casa Blanca. Durante un acto conmemorativo dedicado a las víctimas de la esclavitud, Krasner aseguró que, dentro de unos años, el edificio será demolido.
"Dentro de unos 10 o 15 años, todos estaremos aquí sentados con una sonrisa en la cara", afirmó Krasner. "Y yo tendré un pisapapeles sobre mi escritorio. ¿Y saben qué será? Será un pedazo del salón de baile después de que lo hagamos volar por los aires", dijo. El fiscal añadió que la demolición se realizaría durante una ceremonia oficial y que los fragmentos del edificio se venderían para devolver el dinero a los contribuyentes.
El proyecto de Trump contempla la construcción de un nuevo salón de baile en el lugar donde se encontraba el Ala Este de la Casa Blanca. La iniciativa ha provocado una fuerte polémica y una batalla judicial: un tribunal federal ordenó el 7 de agosto suspender las obras, al considerar que el proyecto requería la aprobación del Congreso. Trump recurrió la decisión y, el 21 de agosto, la Corte Suprema permitió temporalmente continuar con la construcción, mientras los magistrados siguen estudiando el caso.
Según la Administración del presidente, el coste de la obra se estimó inicialmente en alrededor de 200 millones de dólares, pero aumentó a unos 400 millones de dólares porque el proyecto terminó siendo aproximadamente el doble de grande y de una calidad "mucho más alta" que la propuesta original.
Sin embargo, según los documentos citados por The Washington Post, el coste total de estos proyectos —que incluyen el nuevo salón, un helipuerto y un centro de seguridad— asciende a al menos 927 millones de dólares.


