El gas natural se convierte en la principal preocupación para los mercados de deuda europeos

La insuficiencia de los suministros se ha convertido en la mayor amenaza para la economía regional, mientras que los precios del gas duplican los del año pasado y las reservas están en sus mínimos.

El gas natural se ha convertido en la preocupación clave para los operadores del mercado de bonos europeo, puesto que el suministro agotado del combustible está amenazando con resurgir la inflación, estiman en la agencia Bloomberg.

Los precios del gas en Europa Occidental y Central se encuentran cerca de sus máximos de cinco meses y los contratos de invierno cuestan más del doble que hace un año. Los rendimientos de los bonos a 10 años emitidos por Alemania y el Reino Unido han alcanzado niveles no vistos en décadas, al tiempo que el petróleo Brent cotiza un 30 % por debajo del pico alcanzado al final de la fase activa de la agresión de EE.UU. contra Irán.

Los inversores temen que el aumento de los precios de gas reaviva la inflación, obligando a los bancos centrales a aumentar los tipos de interés de manera más agresiva de lo que los mercados esperan actualmente. El gas desempeña un papel clave entre los portadores de energía tanto en la UE, como especialmente en el Reino Unido, y sus precios nunca han vuelto a la normalidad y continúan subiendo, incluso durante el alto el fuego, según una experta consultada.

El estrecho de Ormuz representa alrededor del 20 % del suministro mundial de gas natural licuado y, a diferencia del petróleo, no existen rutas alternativas para llevar ese hidrocarburo al mercado. Por lo tanto, la guerra en Oriente Medio llevó a gobiernos y empresas a retrasar la compra de gas para los depósitos, que se consumirá en invierno. Esperaban que el conflicto fuera breve y los precios se moderaran, algo que no sucedió, como la reducción de consumo en verano, cuando el calor extremo impulsó la demanda. Los depósitos están llenos en promedio al 63 % de capacidad, el nivel más bajo para esta época desde 2009.

Los mercados monetarios prevén una subida de tasas de interés por parte del Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra para finales de este año, seguida de otra hacia septiembre de 2027. Según expertos, incluso un desarrollo de los acontecimientos en Oriente Medio que reduciría los precios del petróleo puede no resultar suficiente para aliviar la presión sobre estas tasas si continúan las preocupaciones sobre el suministro estable.