Un equilibrio entre China y EE.UU. es la principal petición de uno de los sectores más poderosos de Brasil, ante la posibilidad de que el país gire hacia la órbita de Donald Trump si el candidato conservador Flávio Bolsonaro consolida su triunfo en el balotaje.
Entrevistados por G1, especialistas y representantes del agronegocio pusieron sobre la mesa sus preocupaciones durante un evento celebrado la víspera en Sao Paulo.
Según la analista Larissa Wachholz, coordinadora del Programa Asia del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri) y asesora especial del Ministerio de Agricultura entre 2019 y 2021, Pekín observa América Latina con cautela y evita los entornos de confrontación. En esa línea, sugirió que cualquier inestabilidad jurídica puede jugar en contra de las inversiones del gigante asiático.
Wachholz atribuyó la prudencia de China a la posibilidad de que la región se alinee con Washington, en medio de la cruzada de presiones, sanciones y amenazas que ha intensificado el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, para convertir a América Latina en el "patio trasero" de EE.UU.
"Señales positivas" hacia China
La experta advirtió de que, si Brasil quiere seguir atrayendo capital chino, debe enviar señales positivas, incluso con un Gobierno más cercano a Washington. En ese sentido, recordó que parte de la competitividad exportadora brasileña, sobre todo en carnes, depende de infraestructura financiada por Pekín, como la terminal STS11 del puerto de Santos (Sao Paulo) y la ampliación de las tomas para contenedores refrigerados en la terminal TCP de Paranaguá (Paraná), controlada por China Merchants Port.
Ricardo Santin, presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), también defendió que la política no debe afectar al comercio. "El pollo no tiene partido", sostuvo tras recalcar que el agro suministra alimentos a 170 países y representa 35 % del PIB brasileño.
En criterio de Santin, no habrá cambios en las exportaciones de carne a China por el resultado electoral. Por su parte, el coordinador de Insper Agro Global, Marcos Jank, señaló que los aranceles de Trump han complicado el escenario internacional y defendió un enfoque pragmático para con el gigante asiático, que no sacrifique el comercio por cuestiones políticas e ideológicas.
China es el mayor comprador de productos agropecuarios de Brasil, seguida por la Unión Europea y EE.UU., según datos del Ministerio de Agricultura brasileño.
Según un reporte de Forbes, las exportaciones brasileñas de pollo alcanzaron 500.300 toneladas en septiembre pasado, lo que implica 3,7% más que en el mismo mes de 2025. De esa cantidad, China importó 40.900 toneladas.


