Una niña de 10 años, que había sido secuestrada semanas atrás por su padre en Barueri, en Sao Paulo (Brasil), pudo ser rescatada luego de guiñar un ojo a un agente de la Policía Militar en señal de auxilio.
El hecho ocurrió la madrugada del miércoles 7 de octubre en el barrio de Guilhermina, en Praia Grande, en la costa del estado. Los uniformados regresaban de atender un incidente cuando pasaron junto a ambos, que caminaban bajo la lluvia, algo que les llamó la atención, recoge G1.
"Debido a la hora, al clima y al día de la semana —no había ningún comercio abierto, no había nada abierto—, les pareció extraña esa actitud y decidieron verificar", explicó el teniente Thiago Marinho Rodrigues, comandante del 45.º Batallón de Policía Militar del Interior (BPM/I).
Además, de acuerdo con el relato de la madre, según le contó uno de los policías, al notar que los agentes se acercaban, la pequeña logró pedir ayuda de forma discreta.
"Cuando pasaban por allí, ella le guiñó un ojo. Entonces él le dijo [a su compañero]: 'Sargento, volvamos'. Y cuando regresaron, mi exmarido ya les estaba contando una historia triste, diciendo que su madre había muerto y todo eso. Y ella le guiñaba el ojo para avisarle que era mentira", contó.
El hombre intentó huir, pero se inició una persecución policial, resultando en su detención. La niña, entretanto, contó a los agentes que su padre se la había llevado a la fuerza. El secuestro ocurrió el 20 de septiembre, el progenitor se llevó a la menor tras golpear brutalmente a su expareja en un hotel de Barueri y abandonarla en el lugar.
La niña tenía un teléfono móvil que pertenecía a su madre, lo que permitía a los investigadores contactar con ella, publica UOL. La progenitora catalogó de "héroe" al agente que se dio cuenta de que su hija corría peligro: "Fue un ángel en mi vida [...]. Tengo mucho que agradecer. Me devolvió la vida, de verdad. Estaba destrozada; no comía ni dormía".


