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Petróleo a 104 dólares: ¿quién gana y quién pierde en América Latina?

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Con el Brent cerca de los 104 dólares, América Latina se parte en dos: los exportadores de petróleo ganan y los importadores pagan la cuenta.
Petróleo a 104 dólares: ¿quién gana y quién pierde en América Latina?

El precio del crudo Brent volvió a acercarse a los 104 dólares por barril, en medio de la prolongación del conflicto en Oriente Medio y de la escasez de combustible que este ha provocado.

En este contexto, los países de América Latina se dividen entre los que se benefician del nuevo repunte y los que salen perjudicados por el encarecimiento.

¿Quién gana?

El ganador más claro es Guyana. Se prevé que su economía crezca en torno a 20,8 % en 2026, impulsada por un aumento estimado del 17,9 % en la producción petrolera y por unos ingresos por crudo proyectados en 6.500 millones de dólares. 

Brasil, el mayor productor de la región, también puede sacar provecho. Un precio más alto mejora las condiciones de exportación y los ingresos de las petroleras, aunque el combustible más caro puede elevar los costos del transporte y la industria. En junio, la producción alcanzó un máximo histórico de 4,5 millones de barriles diarios, cerca de un 19 % más que un año antes.

Argentina también se beneficia. En el primer semestre de 2026, el crudo se convirtió por primera vez en el principal producto de exportación del país, por delante del maíz y la soja. 

Las enormes reservas de Venezuela permiten al país bolivariano aprovechar el alza de los precios internacionales, aunque el efecto será menor por la caída de los volúmenes exportados. Según Reuters, su exportaciones bajaron casi un 9 % en septiembre respecto al mes anterior, hasta los 1,08 millones de barriles diarios.

Colombia también figura entre los ganadores. En abril, sus exportaciones de crudo sumaron 1.620 millones de dólares, la cifra más alta desde julio de 2022. El Banco de Bogotá calculaba en aquel entonces que el repunte podría aportar a las arcas públicas hasta un 2 % del PIB en 2027, casi un punto porcentual más de lo previsto por el Ministerio de Hacienda, que había presupuestado el barril por debajo de los 60 dólares. Este año, el país podría recibir 5.000 millones de dólares adicionales por sus exportaciones.

¿Quién pierde?

Por el lado contrario, el petróleo caro golpea con más fuerza a Centroamérica y el Caribe, donde casi no hay producción propia y el combustible se importa.

La CEPAL calcula que, incluso con un precio medio anual un 25 % superior a los 69 dólares de 2025, la balanza comercial de Centroamérica, Haití y República Dominicana empeorará en 0,9 puntos del PIB, y la de los países caribeños no exportadores de productos petrolíferos y gasísticos, en 0,5 puntos. República Dominicana intenta contener los precios en las gasolineras y hasta finales de julio había destinado a subsidios 23.300 millones de pesos (unos 380 millones de dólares).

Entre las grandes economías de la región, Chile está en la posición más desfavorable. Según Goldman Sachs, cada alza del 10 % en el precio del crudo amplía el déficit energético del país en torno al 0,4 % del PIB. En este contexto, el banco rebajó su previsión de crecimiento para Chile al 2,3 %.

Perú sale menos afectado. Según el mismo banco, cada aumento del 10 % en el precio le cuesta un 0,1 % del PIB, y el combustible pesa apenas un 2,2 % en su índice de precios al consumidor. Aun así, el Gobierno de Keiko Fujimori introdujo durante tres meses un subsidio de entre el 15 % y el 20 % al diésel para transportistas de carga y pasajeros, mototaxistas y operadores fluviales.

Para Bolivia, los precios actuales acentúan su vieja crisis de combustibles. El país importa casi todo el diésel que consume y más de la mitad de la gasolina, y el presupuesto de 2026 se elaboró con un barril a 64,5 dólares. El Estado gastaba unos 55 millones de dólares semanales en subsidios. En septiembre, el presidente Rodrigo Paz eliminó la subvención al diésel, haciendo que su precio casi se duplicara, hasta unos 2 dólares por litro. 

México, un caso aparte

México vende petróleo al exterior, pero Goldman Sachs lo sitúa entre los perdedores. La razón es que no tiene suficientes refinerías y debe comprar gasolina y diésel en el extranjero.

Para evitar que los precios se disparen en las gasolineras, el Gobierno de Claudia Sheinbaum los mantiene desde marzo en 24 pesos por litro de gasolina y 27 por litro de diésel. Para lograrlo, rebaja el impuesto a los combustibles, es decir, deja de recaudar. Goldman Sachs redujo su previsión de crecimiento para la economía mexicana este año al 1,6 %.

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