Rusia y Ucrania han acordado una tregua energética, que entra en vigor de inmediato, afirmó este 11 de octubre el presidente de EE.UU., Donald Trump.
"Con efecto inmediato, se declara una tregua energética en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han llegado a un acuerdo. ¡No lo rompan!", escribió el mandatario en Truth Social.
Relación al límite
Al anuncio le precedió la firma del acuerdo energético entre Rusia y EE.UU. para el suministro de diésel, que puso a prueba las relaciones entre Washington y Kiev.
Para saber más, cómo el diésel ruso dinamitó la relación entre la Casa Blanca y Kiev, lea este artículo
El 9 de octubre, Trump anunció que acordaron que Rusia suministre cientos de miles de toneladas de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial y suspendió temporalmente sanciones sobre las entregas de este combustible ruso. A su vez, el viceprimer ministro ruso, Alexánder Novak, anunció que Moscú comenzará a levantar de inmediato la prohibición de exportación de diésel.
Tras el anuncio, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski arremetió contra Trump mediante un extenso mensaje publicado en su canal de Telegram, en el que afirmaba que este tipo de lazos con Rusia "no traerán paz ni beneficio alguno al mundo civilizado". "La paz nunca llega gracias a la debilidad", señaló.
Negociaciones en Miami
Al mismo tiempo, el viernes la delegación ucraniana se reunió con negociadores estadounidenses en Miami, EE.UU. Tras ocho horas de discusiones, cuando se enteraron de que Trump había anunciado el pacto de diésel con Rusia, el encuentro se frustró y los diplomáticos ucranianos concluyeron su viaje antes de tiempo. "Me pareció una trampa [...] Para ser sincero, todos se quedaron alucinados. Parecía una trampa", comentó un alto funcionario ucraniano.
Además, durante la reunión, los delegados estadounidenses aumentaron la presión sobre Ucrania para que se abstengan de atacar las refinerías petroleras rusas e incluso los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, amenazaron con dejar de proporcionar a Kiev datos de inteligencia vitales.
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